Pues una de las cosas que más me molestan con el tema del coronavirus es la obsesión por lavarse las manos. Ahora. Hola, ¿está el siglo XXI? Que se ponga. Mira, que hay que lavarse las manos. «¿Qué me dices? ¡¿Todos los días?!». No, solo los días que quieras seguir viviendo. Y si de paso puedes evitar toserle o estornudarle a la peña en la puta cara, pues casi mejor. «¡No me digas! ¿Qué fantasía es esta? ¿Puedo, al menos, seguir chupando las barras en el bus y compartiendo jeringuillas?».
También me jode el tema de la hipocondría. Ahora todxs somos hipocondríacxs. Ahora todxs vamos a morir. Es como cuando se muere el Bowie de turno y todo el mundo empieza con aquello de a mí ya me gustaba antes de que fuera Ziggy Stardust; Dentro del laberinto es una de mis pelis favoritas de toda la vida; yo ya andaba con este rayo pintado en la cara mucho antes de que se muriera. Lo fácil es ser hiponcodríacx ahora que el coronavirus nos ha puesto a todxs cara a cara con la muerte; ahora que está de moda y hasta los maniquís de Desigual llevan mascarilla. Pero hay peña que lleva toda la vida abriendo las puertas de los establecimientos públicos con los codos y comprobando en foros si esa tos o ese esguince de tobillo puede ser un síntoma del cólera o la peste negra; esos son lxs verdaderos hipocondríacxs y el resto no sois más que impostorxs y advenedizxs.
Pero lo que más me preocupa es que se están viendo afectados algunos de los pilares básicos de nuestra sociedad. De momento, nos hemos quedado sin El hormiguero y sin OT 2020. No sé qué va a ser de nuestras vidas. También han tenido que aplazar la final de la Copa del Rey (la competición que penaliza el offside, pero no el offshore) y lxs políticxs están cayendo como moscas; cada día son más lxs infectadxs. Por fin he entendido a qué se referían con eso del tráfico de influenzas. Además, se han suspendido importantísimos eventos, como las corridas de toros, esperemos que temporalmente. Lo próximo será que nos prohíban la caza y entonces sí que no tendremos ningún motivo por el que seguir viviendo. Y, aunque me joda, respeto que cancelen las actividades al aire libre. Lo que no comprendo es por qué suspenden la Semana Santa, si tenía entendido que la procesión va por dentro. ¡Qué cruz!
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