Me estaba preparando la
cena cuando mis oídos captaron una frase proveniente de la tele, que
alguien había dejado encendida en el salón: “hay dos tipos de
amigo, los que cuando los llamas para decirles que has matado a
alguien se llevan las manos a la cabeza y los que acuden corriendo
con una pala”.
El autor de la frase, al
que no llegué a ver, lo decía además con un tono que no me gustó
nada, como con retintín. Que yo pensé, puestos a eso, hay dos tipos
de amigos, los que matan a gente y los que no.
Pero lo cierto es que me
hizo pensar y me quedé dándole vueltas al asunto. ¿Qué tipo de
amigo soy yo? Joder, yo quiero ser el intrépido, el audaz, el que
sale corriendo para ayudarte a deshacerte de un cadáver sin hacer
preguntas. Pero también pensé que depende de qué tipo de amigo sea
el que me llame, porque hay algunos que solo te llaman cuando les ha
dejado la novia o cuando tienen que enterrar a un muerto.
Pero supongamos que es un
amigo fiel, de los de toda la vida, de los de antes de Facebook, el
que me llama y me dice: “oye, tío, que he matado a alguien”.
¿Qué tipo de persona soy yo? ¿El de las manos a la cabeza o el de
la pala?
Yo quiero ser el segundo,
el de la pala. Que cuando me llames lo deje todo y salga corriendo en
tu ayuda. Lo primero, conseguir la pala. ¿Dónde compro una? En mi
vida he comprado una pala. Voy al todo a cien de la esquina y entre
tendales, libretas, trapos y barajas de cartas, encuentro palas. Pero
algo me dice que esa pala con la cabeza de Hello Kitty en el mango
puede que sea muy útil para hacer un castillo en la arena, pero no
para hacer desaparecer un cadáver. ¡Una ferretería! Eso es lo que
me hace falta, qué listo soy, joder. Vale, ¿dónde hay una? ¿Siguen
existiendo? ¿No se hace todo ya por wifi?
Google Maps me dice que
hay una cerca. En mi propio barrio. Qué cosas. Me quedo un poco
sorprendido con todo lo que se vende en una ferretería. ¿De verdad
que hay gente que usa todos estos cachivaches? ¡Céntrate! ¡La
pala! Vale, sí, tienes razón. Encuentro la sección de las palas y
ahora vienen los problemas. ¿La quiero plana o redonda? No puedo
pedirle ayuda al tendero sin levantar sospechas... Mierda, nunca he
sido muy bueno tomando decisiones. Yahoo Answers no me ayuda
demasiado, la mayoría de los comentarios dicen que con la ayuda de
Dios, que nos ama a todos, cualquiera de las dos palas servirá. Muy
bien, escojo una gracias al pito, pito, colorito... ¿O era pinto,
pinto, gorgorito? ¡Céntrate!
Llevo la pala a la caja
y, como siempre, no llevo suelto. No se puede pagar con tarjeta. ¡Me
cago en Satanás! Voy corriendo a un cajero a sacar pasta. ¿Tres
euros de comisión? ¿Estamos locos? ¿En qué tipo de país vivimos
que permitimos con tamaña pasividad que los bancos nos roben de esta
manera? ¿Es que no tuvimos bastante con las preferentes? Me niego.
Saco la tarjeta y voy en busca de otro cajero. ¡Oye, que tu amigo te
espera, no seas rata! No es el por el dinero, ¡es por principios!
Pero tienes razón, lo primero es lo primero. Vuelvo al cajero y el
cajero se me traga la tarjeta. Porque sí, por joder. Porque soy el
tipo de persona al que le pasan estas cosas. Porque cuando más prisa
tengo por enviar un documento, se me jode el wifi; porque cuando más
apurado estoy por acabar un vídeo, se me jode el ordenador. Es La
ley de Murphy 2.0,
seguramente una suerte de castigo cósmico por dejarlo todo siempre
para última hora. Así que si tienes pensado matar a alguien,
llámame con tiempo para que me organice.
Finalmente vuelvo a casa
y rebusco en los cajones, debajo de los cojines y en los bolsillos de
chaquetas y pantalones hasta que reúno el dinero suficiente para la
pala. Cuando vuelvo, la ferretería ya está cerrada. Tendré que
volver al día siguiente, porque vaya mierda de amigo de la pala
sería si apareciera sin la puta pala.
El caso es que, tarde o
temprano, más tarde que temprano, los que me conocéis ya os hacéis
a una idea, aparezco con la pala, te lo prometo. Cuando llego te
encuentro al lado del cadáver de brazos cruzados y me pregunto qué
coño has estado haciendo tú todo este tiempo mientras yo corría de
un lado para otro, pero no es momento de reproches, ya bastantes
explicaciones tendrás que darle a tu cura el próximo domingo. Me
pongo a cavar como un descosido y, estaba claro, me da un ataque de
asma. Porque resulta que mi asma, que llevaba una década sin dar
señales de vida, se ha vuelto a manifestar, con bastante
insistencia, desde la semana pasada. Y te juro que no es una excusa
barata, que tengo testigos. Pero la tos no me da tregua y el polvo
que se ha levantado al cavar no ayuda. Con los ojos rojos y llorosos,
y tosiendo como un tuberculoso, me vas a tener que llevar a una
farmacia si no quieres enterrar dos cadáveres en vez de uno.
Saliendo de la farmacia,
tosiendo como un loco yo, mientras chupo del inhalador, y cubiertos
de polvo y barro los dos, y seguramente tú de sangre también,
pronto llamaríamos la atención de la policía.
Así que, en resumen, no
sé si te compensa llamarme para esta clase de problemas. Lo que me
lleva a pensar que hay dos tipos de personas, los que cuando matan a
alguien llaman a su amigo con asma para cavar un hoyo y los que se
libran de la cárcel. ¿Cuál quieres ser tú?
1 comentario:
Amigos y un cadáver? ...Qué podría salir mal? https://kalafudra.files.wordpress.com/2016/06/verybadthings1.jpg
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