2/11/16

La pala

Me estaba preparando la cena cuando mis oídos captaron una frase proveniente de la tele, que alguien había dejado encendida en el salón: “hay dos tipos de amigo, los que cuando los llamas para decirles que has matado a alguien se llevan las manos a la cabeza y los que acuden corriendo con una pala”.

El autor de la frase, al que no llegué a ver, lo decía además con un tono que no me gustó nada, como con retintín. Que yo pensé, puestos a eso, hay dos tipos de amigos, los que matan a gente y los que no.

Pero lo cierto es que me hizo pensar y me quedé dándole vueltas al asunto. ¿Qué tipo de amigo soy yo? Joder, yo quiero ser el intrépido, el audaz, el que sale corriendo para ayudarte a deshacerte de un cadáver sin hacer preguntas. Pero también pensé que depende de qué tipo de amigo sea el que me llame, porque hay algunos que solo te llaman cuando les ha dejado la novia o cuando tienen que enterrar a un muerto.

Pero supongamos que es un amigo fiel, de los de toda la vida, de los de antes de Facebook, el que me llama y me dice: “oye, tío, que he matado a alguien”. ¿Qué tipo de persona soy yo? ¿El de las manos a la cabeza o el de la pala?

Yo quiero ser el segundo, el de la pala. Que cuando me llames lo deje todo y salga corriendo en tu ayuda. Lo primero, conseguir la pala. ¿Dónde compro una? En mi vida he comprado una pala. Voy al todo a cien de la esquina y entre tendales, libretas, trapos y barajas de cartas, encuentro palas. Pero algo me dice que esa pala con la cabeza de Hello Kitty en el mango puede que sea muy útil para hacer un castillo en la arena, pero no para hacer desaparecer un cadáver. ¡Una ferretería! Eso es lo que me hace falta, qué listo soy, joder. Vale, ¿dónde hay una? ¿Siguen existiendo? ¿No se hace todo ya por wifi?

Google Maps me dice que hay una cerca. En mi propio barrio. Qué cosas. Me quedo un poco sorprendido con todo lo que se vende en una ferretería. ¿De verdad que hay gente que usa todos estos cachivaches? ¡Céntrate! ¡La pala! Vale, sí, tienes razón. Encuentro la sección de las palas y ahora vienen los problemas. ¿La quiero plana o redonda? No puedo pedirle ayuda al tendero sin levantar sospechas... Mierda, nunca he sido muy bueno tomando decisiones. Yahoo Answers no me ayuda demasiado, la mayoría de los comentarios dicen que con la ayuda de Dios, que nos ama a todos, cualquiera de las dos palas servirá. Muy bien, escojo una gracias al pito, pito, colorito... ¿O era pinto, pinto, gorgorito? ¡Céntrate!

Llevo la pala a la caja y, como siempre, no llevo suelto. No se puede pagar con tarjeta. ¡Me cago en Satanás! Voy corriendo a un cajero a sacar pasta. ¿Tres euros de comisión? ¿Estamos locos? ¿En qué tipo de país vivimos que permitimos con tamaña pasividad que los bancos nos roben de esta manera? ¿Es que no tuvimos bastante con las preferentes? Me niego. Saco la tarjeta y voy en busca de otro cajero. ¡Oye, que tu amigo te espera, no seas rata! No es el por el dinero, ¡es por principios! Pero tienes razón, lo primero es lo primero. Vuelvo al cajero y el cajero se me traga la tarjeta. Porque sí, por joder. Porque soy el tipo de persona al que le pasan estas cosas. Porque cuando más prisa tengo por enviar un documento, se me jode el wifi; porque cuando más apurado estoy por acabar un vídeo, se me jode el ordenador. Es La ley de Murphy 2.0, seguramente una suerte de castigo cósmico por dejarlo todo siempre para última hora. Así que si tienes pensado matar a alguien, llámame con tiempo para que me organice.

Finalmente vuelvo a casa y rebusco en los cajones, debajo de los cojines y en los bolsillos de chaquetas y pantalones hasta que reúno el dinero suficiente para la pala. Cuando vuelvo, la ferretería ya está cerrada. Tendré que volver al día siguiente, porque vaya mierda de amigo de la pala sería si apareciera sin la puta pala.

El caso es que, tarde o temprano, más tarde que temprano, los que me conocéis ya os hacéis a una idea, aparezco con la pala, te lo prometo. Cuando llego te encuentro al lado del cadáver de brazos cruzados y me pregunto qué coño has estado haciendo tú todo este tiempo mientras yo corría de un lado para otro, pero no es momento de reproches, ya bastantes explicaciones tendrás que darle a tu cura el próximo domingo. Me pongo a cavar como un descosido y, estaba claro, me da un ataque de asma. Porque resulta que mi asma, que llevaba una década sin dar señales de vida, se ha vuelto a manifestar, con bastante insistencia, desde la semana pasada. Y te juro que no es una excusa barata, que tengo testigos. Pero la tos no me da tregua y el polvo que se ha levantado al cavar no ayuda. Con los ojos rojos y llorosos, y tosiendo como un tuberculoso, me vas a tener que llevar a una farmacia si no quieres enterrar dos cadáveres en vez de uno.

Saliendo de la farmacia, tosiendo como un loco yo, mientras chupo del inhalador, y cubiertos de polvo y barro los dos, y seguramente tú de sangre también, pronto llamaríamos la atención de la policía.

Así que, en resumen, no sé si te compensa llamarme para esta clase de problemas. Lo que me lleva a pensar que hay dos tipos de personas, los que cuando matan a alguien llaman a su amigo con asma para cavar un hoyo y los que se libran de la cárcel. ¿Cuál quieres ser tú?

1 comentario:

Pablo dijo...

Amigos y un cadáver? ...Qué podría salir mal? https://kalafudra.files.wordpress.com/2016/06/verybadthings1.jpg