La nota de prensa llegó a la redacción hace unos días. Nos
invitaban a asistir hoy a la presentación de un innovador producto desarrollado
por un equipo de emprendedores, gracias al cual se prevé que se puedan retirar
del mercado en torno a 700.000 bolsas de plástico al año solo en Vigo.
Impresionante.
Llegué a la rueda de prensa con la intriga sobre qué sería
lo que iba a generar un tan buen impacto en nuestro medio ambiente. Por suerte,
la tensión no se alargó demasiado y la solución que estas personas pensaron
para acabar con más de medio millón de bolsas de plástico pronto nos fue
revelada. Su propuesta es la siguiente: usar bolsas de papel. Acojonante.
La idea consiste en poner publicidad de grandes compañías en
bolsas de papel (eso sí, ecológicas) y, posteriormente, regalárselas a los
panaderos para que estos vendan su producto dentro de este envase. La pregunta
que un servidor se hace es: ¿Qué pasa con los panaderos que ya usen bolsas de
papel? La respuesta es sencilla: esta es gratis, y como todo el mundo sabe, lo
gratis mola más.
¿Cuánto pueden costar las bolsas, ya sean de papel o de
plástico, con las que los panaderos entregan el pan a sus clientes y que
compran al por mayor? ¿Estarán dispuestos a ahorrarse tamaña cantidad de dinero
a cambio de publicitar a, qué se yo, el Pans & Company? ¿Qué sucede con los
panaderos que ponen el nombre de su tienda en la bolsa que entregan a sus clientes y que les
sirve a ellos para publicitarse?
Estos innovadores afirman que los panaderos estarán
dispuestos a todo esto para ahorrarse el dinero de las bolsas. Porque ya
sabemos la dramática situación en la que se encuentran las panaderías del
mundo, que no paran de cerrar por los altos costes de los envases. “¡Apagad los
hornos! ¡Nos hemos vuelto a gastar el dinero de la harina en bolsas!”.
Acojonante, como decía.
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