5/5/13

Grítale, cojones

Grítale, grítale mucho. Como si no hubiera mañana. Llámale hijo de puta, bastardo. Injúriale, blasfema. Deséale la muerte, maldice su estirpe. Jura por lo más sagrado que le arrancarás los pulmones y te los comerás, mañana, en el desayuno.
 
Grítale, pero con ganas. Que unos buenos salivazos acompañen a cada palabra vertida por tu boca. Escupe odio y bilis. Vocifera hasta que tiemblen los cimientos de tu casa. Incrépale. Clama al cielo. Berrea con toda tu alma. Aúlla. Jura por Dios que acabarás con su vida, que te comerás a su perro, mañana, al mediodía.
Promete que prenderás fuego en sus campos y que luego los sembrarás con sal. Dile que violarás a sus caballos. Chilla con todas tus fuerzas y agita el puño. Ladra. Ruge con la fuerza del océano. Brama hasta que se estremezca todo ser vivo en diez kilómetros a la redonda. Jura sobre la tumba de tu madre que le quemarás la casa y el coche y que sobre sus cenizas cocinarás a su padre y te lo comerás, mañana, en la cena.
Maldice.
Pero sobre todo grita, grita mucho. Lo estás haciendo bien.
Seguro que así tu odio atraviesa la pantalla y hará que el árbitro vuelva atrás en el tiempo y pite ese penalti.

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