Nota: El texto
que viene a continuación lo publiqué originalmente en Compostimes el 8 de
diciembre. Mi pluriempleo no remunerado me ha abocado al reciclaje. Espero que
aquellos que ya lo hayan leído en la publicación de referencia santiaguesa
sepan disculparme, pero con la reciente dimisión del Papa no he podido
resistirme a recuperar el texto. Estoy consternado. ¿Habrá tenido algo que ver
mi dura crítica con su decisión? ¿Se habrá visto desbordado por el Twitter? Además,
si el Papa deja su trabajo… ¿Qué va a ser de su mujer y sus hijos? Lo que está
claro es que a Benedicto la crisis no le afecta; hoy en día nadie dejaría un
trabajo por muy enfermo que esté. Debería cogerse una baja, como todo Dios.
EL PAPA SOLO PIENSA EN DIOS
Desde siempre los periodistas hemos sentido debilidad por el
escándalo, el scoop, el “niño muerde
a perro” y, sobre todo, el morbo, lo que nos ha llevado en más de una ocasión a
publicar cosas que, por decirlo de alguna manera, no son del todo exactas. No
hablo de errores gramaticales y frases carentes de sentido fruto del descuido
del redactor en cuestión que nos han regalado titulares como: “Fallece tras
morir casi ahogado” (¿Error o vanguardia? ¿Es acaso el responsable de esta
paradoja metafísica la encarnación del mismísimo Tristan Tzara?) o “Un avión se estrella en Turquía por
tercera vez” (¿El mismo avión? ¿Mala suerte o conspiración judeo-masónica-marxista?).
Una de las últimas imprecisiones que circula por la prensa
es la que dice que el papa en su nuevo libro, La infancia de Jesús, niega categóricamente la presencia del buey y
la mula en el belén en el que nació el hijo de Dios. Esto es inexacto, porque
no es que Benedicto EquisUvePalito, ahora @Pontifex en Twitter, haya dado un
golpe en su sagrada mesa y, alzando la voz, dijera: “No hubo buey, no hubo
mula. Porque me sale de la mitra.” Lo que realmente dice el papa en su libro es
que en la parte de la Biblia que hace referencia al nacimiento de Cristo, no se
menciona por ningún lado la presencia de dichos mamíferos, así que el único
cornúpeta que allí había sería, de haberlo, el señor José.
Esto le lleva a uno preguntarse por qué, en sus 85 años de
vida y siete como papa, Benedicto no nos ha informado antes de esto. Es posible
que estuviera aguardando a la publicación de este libro para incluir en él todo
un escándalo para publicitarlo. Sin embargo, sería una jugada demasiado
arriesgada, teniendo en cuenta que todo el mundo tiene acceso a la Biblia y
alguien se le podría haber adelantado. Por lo tanto yo, personalmente, creo que
lo dice ahora porque no se la leyó antes. Y eso sí que me parece un escándalo,
tener un papa que no se haya leído la Biblia entera. ¿Qué se estudió entonces
para prepararse las oposiciones a pontífice?
Pero lo terrible de este asunto no es que el papa no se haya
leído la Biblia al completo, algo comprensible teniendo en cuenta que está
compuesta por más de 60 libros con un universo mucho más complejo y elaborado
que el creado por J. R. R. Tolkien en El
señor de los anillos. Lo realmente preocupante es que es Benedicto no
piensa en sus feligreses. ¿Qué vamos a hacer ahora con los belenes? Porque por
si no le bastara con borrar de un plumazo a los animales del nacimiento, el
papa ha dicho, supongo que también consultando las sagradas escrituras, el
oráculo de Delfos o el pensadero de Dumbledore, que los reyes magos no eran
tres, si no un número indefinido, y que, además, venían de Andalucía. Así que,
llegada la hora de colocar el belén en nuestras casas: ¿a cuántos señores
montados en camello deberemos poner? Nos veremos obligados a recurrir a medidas
tan nuestras como “unos cuantos”, “unos pocos”, “una pizca” o “un par de ellos”
(entendido par en su acepción indefinida).
En cualquier caso, nos veremos obligados a dejar abandonado
en el trastero al menos a uno de los magos (¿A cuál elegir? Algo me dice que
será Baltasar, el discriminado rey
mago, interpretado siempre por un blanco con la cara pintada, como Al Jolson en
El cantor de Jazz). Y las familias
más boyantes, las que puedan permitirse comprar más reyes para hacer una
versión del nacimiento con cuatro o más magos ¿qué van a hacer? ¿Repetir rey
mago? Porque es que no hay más, aunque quieran meter a 15 reyes en su belén,
solo hay tres. ¿Cómo le explicas a los niños que los reyes magos están
repetidos? “Es que eran reyes magos gemelos.” ¿No podría el papa esperar a febrero para contarnos esto y
darnos tiempo a adaptar nuestros nacimientos? No, tenía que decirlo a un mes de
la Navidad. Menuda desconsideración.
Sin embargo, no todo son malas noticias en La infancia de Jesús. En su libro,
Ratzinger, después de cargarse al buey y a la mula y de multiplicar o dividir a
los reyes magos a gusto del consumidor, ha afirmado que todo lo relacionado con
el nacimiento virginal de Cristo “no es un mito, si no una verdad”. Me quedo
mucho más tranquilo. La explicación es muy sencilla: Dios pudo hacer que doña
María concibiera preservando su virginidad porque es Dios y si no pudiera
hacerlo no sería Dios, pero como lo es, puede hacerlo. Fácil y sencillo.
Ya hay una gran expectación en torno a qué nuevas verdades
nos traerá Benedicto es un próximo libro. Particularmente, creo que la nueva
entrega versará sobre la relación del mejor presidente que ha tenido España,
José María Aznar, y el único dios verdadero, que por algo se llama Dios. (Si
Alá fuera el bueno, se llamaría Dios, no Alá). Estoy seguro de que Ratzinger ya
sabe que Jose Mari es el nuevo Mesías. Que no lo digo yo, lo dice Dios a través
de Aznar y este último a través de su biografía, Memorias I. Después del atentado que sufrió en sus carnes, Aznar,
como Martin Luther King, tuvo un sueño:
“Esa noche soñé con Dios. Era una
luz, no tenía rostro, pero sí voz. Me iluminó con su haz y me dijo: “Jose Mari,
si te he salvado es porque te necesito vivo para que lideres a la humanidad”.
Me dijo un par de cosas más, pero son personales. Aquella experiencia me
cambió, por supuesto. Desde entonces soy mucho más humilde.”
Dónde va a parar, una humildad desbordante. Ahora entiendo
muchas cosas, como por ejemplo que no le guste que nadie de la DGT pretenda
conducir por él. Por favor, estamos hablando del protegido de Dios. Gracias a
su manto protector sobrevivió a un terrible atentado, ¿qué pueden hacer contra
él unas pocas copas de vino?
Me pregunto si fue Dios el que le dijo también que se
afeitara el bigote. Pero lo que de verdad me corroe por dentro es una duda
terrible: si Aznar se cree Jesucristo por salir vivo de aquel coche… ¿Qué se
debe creer Mariano Rajoy, que sobrevivió a un accidente de helicóptero?
En cualquier caso, a mí lo que me preocupa es el frío que va
a pasar el niño Jesús esta Navidad por culpa del papa.
3 comentarios:
Sería curioso, querido hermano, que citases la fuente que menciona ese fragmento de la biografía de Rebuznar (asumo la no lectura del libro original).
Por mucho que sea uno de los peores presidentes de la democracia (junto con los dos últimos), la labor de un periodista (entre otras, y sin meterme en un gremio que desconozco), es la de verificar las fuentes que cita.
En otras palabras, que me parece (y no me voy a leer la bodriografía para verificarlo) que eso es un bulo de tamaño similar a su ego.
Anyway, muy buena entrada. Actualiza un poco más a menudo si eso... :P
Cuando me llamas "querido hermano", supongo que eres mi hermano de sangre, y no un camarada del Bronx.
No necesito comprobar la veracidad de las citas de la biografía de Aznar porque ya sé que son falsas. Es más, podría decirte quién fue el que las empezó a hacer circular.
El hecho de que sean falsas es un guiño al comienzo del texto, donde digo que a menudo se publican cosas sin confirmar, un texto que, como habrá supuesto la mayoría de los lectores, es humorístico, no periodístico.
Me alegro de que te gustara, de todas maneras. Y ya me gustaría actualizar más a menudo...
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