¿En qué mundo vivimos en el que uno ya no puede ir tranquilo
por la calle sin que lo asalten con las más diversas intenciones? Me encontraba
yo tranquilamente dando una vuelta por el centro de Barcelona, pensando en mis
cosas, en el futuro, en la vida, en la insignificancia del ser humano, ya sabéis,
en el tipo de cosas que pensamos las mentes inquietas cuando deambulamos sin
rumbo fijo meditando en cómo la humanidad se está echando a perder y lo bien
que se vivía cuando podías ir al cine con un duro, y aun te sobraban tres
pesetas para comprar algodón de azúcar. ¡Ah, el tiempo y su avanzar inexorable
que nos empuja hacia el borde del precipicio! Quién pudiera detenerlo,
plantarle cara y decirle: ¡no, amigo Chronos, a mí no me envilecerás!
Decía, que me pierdo, que uno ya no puede transitar sin miedo
a que lo asalten. En este caso, el mismísimo Berto Romero me paró para exigirme
que le grabara mandando un saludo para el Espacio Exterior. Y uno, que no sabe
decir que no, tuvo que grabarlo. Los famosos y sus manías…
¡Muchas gracias don Romero!
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