Últimamente, cuando me dispongo a salir de casa, mi padre me pregunta si estoy calzado. Y no es una pregunta metafórica, porque si quisiera saber si estoy borracho me lo preguntaría al entrar, no al salir. Tampoco es una pregunta extraña, teniendo en cuenta que de un tiempo a esta parte me he olvidado en un par de ocasiones de calzarme antes de salir por la puerta de casa. ¡Qué desilusión cuando, por cualquier motivo, miro al suelo y compruebo que tal comodidad no podía ser normal!
¿Será la edad? ¿Tal vez la kryptonita? Yo creo que es una prueba irrefutable de una teoría que vengo gestando desde hace unos días. Me quedan tres meses de vida. La idea surgió en mi cabeza a principios de mes, así que calculo que a principios de noviembre, aproximadamente, me llegará mi hora.
Cómo se explica sino con una absoluta despreocupación por la vida propia el que no le importe a uno salir descalzo a las calles de una ciudad tan asquerosa y sucia como esta. Demuestra una gran inconsciencia ante la posibilidad de contagio de todo tipo de enfermedades, en especial de imbecilismo supino, que alcanza casi la categoría de plaga en nuestra querida aldea. Corro también el riesgo de pisar el escupitajo de cualquier arpía (macho o hembra), animal que abarrota nuestras calles, y morir de inmediato a causa del veneno.
También podría pasar que se extendiera el rumor de que me he unido a los Hermanos Descalzos de la Orden de la Bienaventurada Virgen María, o que estoy haciendo penitencia por haber desollado a mis padres mientras dormían, ya que es vox pópuli que el deporte favorito del natural del lugar es el “Patraña, calumnia o engañifa” y sus estudios predilectos son la Rumorología y la Ciencia de la Invención.
Aunque, para solucionar esto, solo tendría que contarle la verdad a una persona, a solo una, como si fuera un secreto, confiando en ella, y en menos de lo que se tarda en decir “quiénmemandaríaamí”, ya lo sabría toda la comarca.
Así que, al fin y al cabo, puede que tres meses sean demasiados para esperar a la muerte en este pueblo. Mejor será coger las maletas y largarse, porque morirse en Vigo es una redundancia.
¿Será la edad? ¿Tal vez la kryptonita? Yo creo que es una prueba irrefutable de una teoría que vengo gestando desde hace unos días. Me quedan tres meses de vida. La idea surgió en mi cabeza a principios de mes, así que calculo que a principios de noviembre, aproximadamente, me llegará mi hora.
Cómo se explica sino con una absoluta despreocupación por la vida propia el que no le importe a uno salir descalzo a las calles de una ciudad tan asquerosa y sucia como esta. Demuestra una gran inconsciencia ante la posibilidad de contagio de todo tipo de enfermedades, en especial de imbecilismo supino, que alcanza casi la categoría de plaga en nuestra querida aldea. Corro también el riesgo de pisar el escupitajo de cualquier arpía (macho o hembra), animal que abarrota nuestras calles, y morir de inmediato a causa del veneno.
También podría pasar que se extendiera el rumor de que me he unido a los Hermanos Descalzos de la Orden de la Bienaventurada Virgen María, o que estoy haciendo penitencia por haber desollado a mis padres mientras dormían, ya que es vox pópuli que el deporte favorito del natural del lugar es el “Patraña, calumnia o engañifa” y sus estudios predilectos son la Rumorología y la Ciencia de la Invención.
Aunque, para solucionar esto, solo tendría que contarle la verdad a una persona, a solo una, como si fuera un secreto, confiando en ella, y en menos de lo que se tarda en decir “quiénmemandaríaamí”, ya lo sabría toda la comarca.
Así que, al fin y al cabo, puede que tres meses sean demasiados para esperar a la muerte en este pueblo. Mejor será coger las maletas y largarse, porque morirse en Vigo es una redundancia.
4 comentarios:
A mi me quedan dos años de vida y todavía me visto de la cabeza a los pies, pero me olvido de todo lo que hago, y si me visto no me acuerdo. Pero pueden ser los porros eh... pueden ser los porros.
"Si me visto no me acuerdo" Muy buena
Antes de morirte sabes que tienes que hacerme un favor. Uf, 3 meses.Ya empiezan a hinchárseme los tobillos...
Jajajajaja un favor, ahora lo llaman así
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