A principios de año, tres policías murieron ahogados en la
playa del Orzán cuando intentaban rescatar del fuerte oleaje a unos estudiantes
borrachos. Hace menos de un mes, la Xunta premió su esfuerzo otorgándoles (a
los policías, no a los estudiantes), a título póstumo, la Medalla de Ouro de
Galicia, la mayor condecoración que concede esta comunidad cada 25 de julio.
Dejando a un lado el hecho de que compartieran honores con
el grupo Milladoiro, me llama la atención una frase del discurso que el
presidente de la Xunta, don Núñez Feijóo, realizó durante la ceremonia de los
galardones. Se refirió a los tres policías muertos como héroes y dijo que, cito
textualmente, son “un espello no que mirarse para as xeracións futuras”.
Lo cierto es que no le falta razón. Somos una generación
incapaz de encontrar trabajo o con sueldos ridículos; una generación con más
títulos que nunca que cada vez valen menos y cuestan más; la primera generación
que vivirá, dicen, peor que la de sus padres; una generación cansada de que le
mientan y que cada vez confía menos en sus políticos; una generación que tendrá
que pagar las deudas y arreglar los estropicios de la anterior; una generación
que tiene que ver como se recorta en sanidad, educación y cultura mientras, qué
sé yo, se construyen aeropuertos sin aviones y la corrupción llega hasta el
Supremo y la Familia Real; una generación, en resumidas cuentas, perdida.
Así que sí, señor Feijóo, aquellos policías son un espejo en
el que mirarse, porque al igual que ellos, estamos con el agua al cuello y a
punto de morir en un último acto heroico.
2 comentarios:
que bueno si señor
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